Ellie Lobel: el enjambre que apareció cuando ya no esperaba vivir
Ellie Lobel contrajo enfermedad de Lyme después de la mordedura de una garrapata. Pasó años enferma, con dolores, diagnósticos fallidos y un deterioro que la dejó sin fuerzas. A los 45 años se mudó a California pensando que estaba cerca del final.
Un día fue atacada por un enjambre de abejas africanizadas. Ella ya sabía que era alérgica y creyó que moriría esa noche. Pero sobrevivió. Con el paso de los días, empezó a notar cambios en su cuerpo. Más tarde, según contó, sus análisis mejoraron y atribuyó su recuperación al veneno de abeja.
Fuente: BBC Mundo
Rebecca Hayward: once años en cama y una historia que le abrió una puerta
Rebecca Hayward comenzó a enfermar después de una picadura de garrapata. Su salud empeoró hasta el punto de no poder leer, escribir, caminar ni mantener una conversación. Según su testimonio, pasó la mayor parte de once años en cama y luego otros tres años casi encerrada en casa.
Más tarde leyó la historia de Ellie Lobel y empezó a considerar el veneno de abeja. Contactó con apicultores locales y comenzó su proceso. Después contó que volvió a salir de casa, que su visión mejoró, que el vértigo casi desapareció y que recuperó claridad mental.
Fuente: Lyme Disease UK
Brooke Geahan: de una vida activa en Nueva York a crear The Heal Hive
Brooke Geahan vivía en Nueva York y llevaba una vida activa hasta que enfermó gravemente por Lyme avanzado, Babesia y Bartonella. En entrevistas ha contado que llegó a depender de una silla de ruedas, sufría desmayos por POTS severo y apenas toleraba unos pocos alimentos.
Cuando ya había agotado recursos físicos y económicos, escuchó sobre el veneno de abeja en una clínica de Lyme. Según su relato, empezó a mejorar en pocas semanas, recuperó movilidad, volvió a caminar y más tarde creó The Heal Hive, una comunidad centrada en esa experiencia.
Fuentes: The Lyme+ Podcast / Agent Nateur
Marilyn Murray Willison: la mujer que tituló su historia “10.000 picaduras”
Marilyn Murray Willison, periodista y exeditora de salud y fitness, vivió durante décadas con esclerosis múltiple. En su relato cuenta que llegó a un punto en que solo podía mover voluntariamente el brazo izquierdo.
En 2019 empezó con veneno de abeja. Cinco años después, escribió que no tenía nuevas lesiones, que estaba más fuerte y que había mejorado su coordinación. Reunió su experiencia en el libro What the Honeybees Taught Me: How 10,000 Stings Changed My Life for the Better.
Fuente: Marilyn Murray Willison
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