Hace unas semanas empezamos a ver avisos en redes que ofrecen propóleo para «tratar» una bacteria del estómago, la Helicobacter pylori (le dicen H. pylori), y que dicen tener estudios científicos detrás.
Como el propóleo es parte de lo que hacemos, fuimos a ver qué hay publicado de verdad. Buscamos en bases de datos científicas, en registros de ensayos clínicos y en guías médicas, y leímos completos los estudios clave. Después repetimos la búsqueda, más a fondo, porque en la primera vuelta se nos escapó un estudio que cambiaba un detalle de lo que creíamos. Lo contamos más abajo.
Este artículo es el resultado. No apunta a ninguna marca ni a ninguna persona: se trata de los datos.
El resumen, para quien tenga poco tiempo
- En laboratorio, sí: extractos de propóleo frenan el crecimiento de la bacteria en una placa de cultivo. Hay más de quince estudios que lo muestran.
- En animales, algo: en ratas, con dosis altas, bajó la cantidad de bacteria, pero ningún estudio confirmó que desapareciera.
- En personas, estudios chicos y con fallas de diseño: ninguno demuestra que el propóleo elimine la bacteria, ni solo ni como complemento de los antibióticos.
- Las guías médicas que revisamos (seis, de Europa, Estados Unidos, Canadá, China, Brasil y Latinoamérica) no mencionan el propóleo.
- Lo que sí ha mostrado eliminar la bacteria en ensayos son los esquemas con antibióticos, que tampoco son perfectos: fallan en algunas personas y tienen efectos adversos frecuentes.
Qué es la H. pylori y por qué importa
Es una bacteria que vive en el estómago, pegada a su pared. Mucha gente la tiene sin saberlo: en un estudio con adultos de dos ciudades chilenas, más de la mitad mostraba señales de haberla tenido en algún momento.
En algunas personas causa gastritis (inflamación del estómago) o úlceras. Y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer la clasifica como carcinógeno del Grupo 1: es el principal factor de riesgo conocido del cáncer de estómago. Por eso las guías médicas se toman en serio no solo tratarla, sino confirmar después que se fue. Más abajo vemos cómo.
La escalera de la evidencia
Cuando un aviso dice «respaldado por estudios», lo primero que hay que preguntar es qué tipo de estudio. No todos pesan lo mismo:
- Laboratorio (in vitro): se pone el extracto sobre bacterias en una placa. Dice qué pasa en la placa.
- Animales: se prueba en ratas o ratones. Dice algo sobre un organismo vivo, pero no sobre una persona.
- Personas: es lo único que puede decir si algo funciona en humanos. Y dentro de este escalón hay estudios más y menos confiables: los mejores comparan contra un placebo (una cápsula sin ingrediente activo), asignan a las personas por sorteo y miden lo que dijeron que iban a medir.
El error más común de los avisos es saltar de un escalón al otro: «en laboratorio inhibe la bacteria» se convierte en «combate la bacteria en tu estómago». Son cosas distintas.
Escalón 1: en laboratorio, la inhibición es real
Hay más de quince estudios donde extractos de propóleo de distintos países frenan el crecimiento de H. pylori en cultivo. Entre ellos hay uno chileno: investigadores de la Universidad Austral probaron 22 extractos de propóleos de distintas zonas apícolas del país contra 10 cepas de la bacteria tomadas de pacientes. Todos los extractos produjeron halos de inhibición, es decir, zonas de la placa donde la bacteria no crecía (Revista Chilena de Infectología, 2015).

Es un resultado real y nos parece interesante. Pero tiene límites que los propios autores reconocen:
- No es una dosis. Se mide una concentración en el medio de cultivo, no cuánto habría que tomar. Y esa concentración varía muchísimo según el propóleo, la cepa y el método: entre unos 15 y más de 8.000 microgramos por mililitro en los estudios que la midieron. No existe una «concentración activa» única del propóleo.
- El alcohol también deja halos. En el estudio chileno, el etanol solo (el solvente de los extractos) produjo halos de 7 a 11 mm, contra 26 a 72 mm de los extractos. La diferencia es clara, pero muestra que parte del efecto en una placa puede venir del vehículo.
- Los autores piden más estudios antes de hablar de una utilidad clínica.
- Una placa no es un estómago. En una prueba de digestión simulada (ácido y pepsina), la recuperación de uno de los compuestos activos del propóleo, la galangina, fue de entre 0,5 % y 63 % según el extracto. No se midió después si seguía frenando a la bacteria. Y no encontramos ningún estudio, en animales o en personas, que haya medido compuestos del propóleo en el jugo gástrico o en la pared del estómago después de tomarlo.
Escalón 2: en animales, una reducción parcial
Hay tres estudios en roedores infectados con la bacteria. En el más completo, ratas que recibieron propóleo rojo brasileño durante 7 días mostraron menos bacteria en el estómago con todas las dosis probadas, pero los propios autores dicen que no eliminó por completo la carga bacteriana.
Las dosis más altas, convertidas a una persona con las equivalencias habituales, serían del orden de gramos de extracto al día, según una estimación nuestra. Son dosis de laboratorio, no equivalentes a gotas comerciales, y no deben leerse como una recomendación de consumo.
Escalón 3: en personas, estudios chicos y con fallas
Aquí está lo importante. Esto es todo lo que encontramos con datos de erradicación (que la bacteria desaparezca, confirmado con un examen):
- Un piloto brasileño, 2007. 18 personas tomaron 20 gotas de propóleo alcohólico tres veces al día durante una semana, sin antibióticos. No se confirmó que a ninguna se le eliminara la bacteria. Los autores concluyeron que el efecto de esa dosis popular era mínimo. Solo pudimos leer el resumen.
- Un estudio ruso, 2012 (Lazebnik y colaboradores). 74 pacientes en tres grupos, sin sorteo y sin ocultar a nadie qué recibía. Con triple terapia (más abajo explicamos qué es), la bacteria desapareció en 22 de 28 pacientes (78,6 %). Al sumar propóleo a la triple terapia, en 21 de 24 (87,5 %): los autores informaron que la diferencia no era estadísticamente significativa, es decir, que con tan pocos pacientes no se puede descartar que sea azar. Un tercer grupo recibió omeprazol (un antiácido potente) más propóleo, sin antibióticos, y salió con examen negativo en 9 de 22 (40,9 %), bastante peor que los grupos con antibióticos. Ese grupo no tuvo comparación, y como el omeprazol puede alterar el examen, un negativo no prueba que el propóleo haya eliminado la bacteria. Es la mejor pista clínica que existe para estudiar el propóleo como complemento, y aun así no alcanza para afirmar nada.
- Dos artículos uzbekos, 2020. Compararon esquemas con antibióticos; el último grupo agregó propóleo y un probiótico. Como se sumaron ambas cosas a la vez, no se puede atribuir nada al propóleo. Además, el examen se hizo al terminar el tratamiento y no semanas después, como piden las guías.
- Un ensayo iraní, 2026 (Mehri y colaboradores). Es el único con placebo publicado, y probablemente el que cite quien afirme «respaldo científico». Todos los participantes recibieron una terapia con antibióticos; a la mitad se le sumó una cápsula de propóleo y a la otra mitad una cápsula de almidón. Se aleatorizaron 100 personas, pero solo se analizaron 40. En el desenlace combinado que reportaron (examen negativo y síntomas resueltos), 16 de 28 con propóleo cumplieron contra 5 de 12 con placebo: la diferencia no fue significativa (p = 0,39 según los autores). Aun así, la conclusión del artículo dice que el propóleo «mejora las tasas de erradicación».
Sobre ese ensayo iraní, un detalle más: antes de empezar, los investigadores declararon en un registro público que lo principal que iban a medir era el alivio de los síntomas; en el artículo publicado, lo principal pasó a ser que la bacteria desapareciera. Ese tipo de cambio se llama cambio de desenlace y le resta confianza a un resultado. Lo señalamos con el respeto que merecen sus autores: son límites de diseño, no una acusación. Y nadie en ese estudio recibió propóleo sin antibióticos, así que no dice nada sobre el propóleo solo.
Otros dos datos que encontramos y que es justo mencionar: una patente rusa de 2006 con 27 pacientes y un estudio chino de una cápsula con varios ingredientes (de la que no se puede separar el propóleo). Ninguno es evidencia confiable.
Los ensayos que están registrados y no tienen resultados
Buscamos en los registros internacionales de ensayos clínicos y encontramos otros tres ensayos de propóleo con H. pylori (en Turquía, Corea e Irán). Ninguno tiene resultados publicados que hayamos podido encontrar. Varios de esos registros están desactualizados, así que no sabemos si siguen en curso.
Revisiones y metaanálisis
No encontramos ninguna revisión sistemática que junte los datos de personas con propóleo para esta bacteria. Existe una revisión de 2025 (publicada en Nutrients) que sostiene que las tabletas de propóleo tienden a superar a la terapia triple; revisamos las referencias con que lo respalda, y ninguna es un ensayo con propóleo en personas con H. pylori. Conviene tener cuidado con cualquier «un metaanálisis demuestra» sobre este tema: no encontramos uno.
Qué dicen las guías médicas
Una guía clínica es un documento con que las sociedades de especialistas definen cómo tratar una enfermedad. Leímos seis, completas: Maastricht VI (Europa, 2022), la del Colegio Americano de Gastroenterología (2024), Toronto (2016), China (2022), Brasil (2026) y un consenso latinoamericano (2014). Ninguna menciona el propóleo.
Para ser justos: la guía china incluye ciertas fórmulas de medicina tradicional china como complemento de los antibióticos, con recomendación condicional y evidencia de baja certeza. No es propóleo, pero conviene saberlo. Tampoco encontramos la guía Maastricht VII.
Decir «las guías recomiendan propóleo» no tiene base. Lo exacto es que no lo mencionan.
Lo que sí ha mostrado eliminar la bacteria: los antibióticos
Los esquemas con antibióticos son lo que las guías evalúan y recomiendan. Los dos más usados:
- La terapia triple: un antiácido potente (omeprazol) más dos antibióticos, amoxicilina y claritromicina, durante 14 días.
- La terapia cuádruple con bismuto: el antiácido, dos antibióticos y una sal de bismuto, también por 14 días. Las guías la recomiendan cuando muchas cepas de la bacteria ya no mueren con la claritromicina, que es lo que pasa en Chile: en un estudio con biopsias de 143 adultos de Santiago, el 27 % de las cepas era resistente a ese antibiótico.
El éxito se mide con un examen de aliento o de deposiciones, al menos cuatro semanas después de terminar los antibióticos, y con el antiácido suspendido dos semanas antes. Si se hace antes, el resultado puede ser un negativo falso: en un estudio pequeño, el examen de aliento dio negativo en 45 % de los pacientes que llevaban cuatro semanas con omeprazol, aun con la bacteria presente. El análisis de sangre (serología) no sirve para el control.
Y tampoco es perfecto. En un estudio chileno retrospectivo (que revisó lo ocurrido en 242 pacientes ya tratados), la triple eliminó la bacteria en 82 de cada 100 y la cuádruple con bismuto en 97 de cada 100. Pero tuvieron efectos adversos 58 % de quienes recibieron la triple y 63 % de quienes recibieron la cuádruple. Solo pudimos leer el resumen de ese estudio.
Además, aun cuando la bacteria desaparece, muchas personas siguen con molestias. En quienes tienen ardor, pesadez o dolor en la boca del estómago sin otra causa clara (lo que se llama dispepsia funcional) y además están infectados, un metaanálisis de 29 ensayos con casi 7.000 pacientes encontró que hay que tratar a unas 14 para que a una se le quiten por completo los síntomas. Si a ti te pasó, no eres la excepción: es algo bien documentado.
Entonces, ¿por qué tanta gente dice «lo tomé y me sané»?
No dudamos de que muchas personas se sientan mejor. Lo que los datos no permiten decir es que fue por el propóleo. Hay varias razones que pueden explicarlo:
- El efecto placebo y la mejoría espontánea. En la dispepsia funcional, entre 35 y 40 de cada 100 personas mejoran con un placebo.
- Los tratamientos simultáneos. Muchas personas toman el producto durante o después de los antibióticos y le atribuyen la mejoría al último agregado.
- Los exámenes mal sincronizados. Un examen hecho muy pronto, o con antiácidos, puede salir negativo sin que la bacteria se haya ido.
- El sesgo de las redes. Quienes mejoran lo cuentan; quienes no, suelen callar.
Un testimonio sincero no es una prueba. Y si tu tratamiento no funcionó o te cayó mal, estas son preguntas útiles: ¿me hicieron el examen de control, y cuándo? ¿Qué tratamiento me dieron y por qué ese? ¿Si no resultó, hay otro esquema o una prueba para saber a qué antibióticos responde mi cepa? ¿Mis molestias podrían tener otra causa? Las decisiones son tuyas; lo único que importa es tomarlas con datos.
Cómo leer un aviso de salud con propóleo
Cuatro preguntas que nos hacemos nosotros:
- ¿Dice qué tipo de estudio es: de laboratorio, en animales o en personas?
- ¿El estudio es sobre ese producto, con esa dosis, o sobre otro propóleo en otro contexto?
- ¿Dice «inhibe» o dice «trata»? Son cosas muy distintas.
- Si cuenta un testimonio, ¿dice si esa persona además tomó antibióticos y cuándo se hizo el examen?
Esto aplica al propóleo, a la miel y a cualquier producto de la colmena, incluidos los nuestros.

Lo que decimos (y lo que no) en Apihuel
El propóleo nos fascina: nace de las plantas, lo trabajan las abejas y protege la colmena. La ciencia lo está estudiando y puede que algún día aprenda algo valioso sobre él. Pero hoy, con la evidencia disponible, no vamos a decirte que nuestro Propóleo trata, cura o previene ninguna enfermedad, y mucho menos una infección por H. pylori. Si lo usas, hazlo sabiendo que no hay datos que permitan pensar que reemplace a un tratamiento que sí los tiene.
Y si algún día aparece un ensayo bien hecho que muestre algo distinto, te lo vamos a contar con la misma honestidad con que te contamos esto.
Los límites de esta revisión
- «No encontramos» no es «no existe». No pudimos consultar varias bases de datos donde podría haber estudios (por ejemplo, bases chinas, japonesas, Scopus, Embase y algunos registros de ensayos). Puede haber estudios que no vimos.
- No todo se leyó completo. De algunos estudios, como el piloto brasileño y el estudio chileno sobre antibióticos, solo leímos el resumen.
- Las cifras de los estudios rusos las leímos en texto completo, pero en una versión sin tablas en imagen, así que pueden contener errores de transcripción.
- Es una revisión hecha el 25 de octubre de 2026. Si sale algo nuevo, habrá que actualizarla.
P. D. Esto es información, no una indicación de uso ni de abandono de ningún tratamiento. Si usas propóleo, ten presente que puede dar alergia en algunas personas, y que hay poca información sobre su uso durante el embarazo o junto con otros medicamentos.
Fuentes consultadas
Estudios en personas
- Vaz Coelho, L.G. et al. (2007). Helicobacter, 12(5), 572–574 (resumen). PubMed 17760728
- Lazebnik, L.B. et al. (2012). Eksperimental'naya i Klinicheskaya Gastroenterologiya. Texto en CyberLeninka (en ruso).
- Nuralieva et al. (2020). Texto en CyberLeninka (en ruso).
- Mehri, A. et al. (2026). Biomed Res Int, 2026:6257147. DOI 10.1155/bmri/6257147 · PMC13339920
- Registro del ensayo de Mehri: IRCT20230503058065N1. Otros registros de propóleo y H. pylori: NCT05259007, KCT0000850, IRCT20240622062210N1.
- Nie, H. et al. (2025). Nutrients, 17, 2803. DOI 10.3390/nu17172803
Laboratorio y animales
- Villanueva, M. et al. (2015). «Actividad antibacteriana in vitro de propóleos chilenos sobre Helicobacter pylori». Rev Chilena Infectol, 32(5), 530–535. DOI 10.4067/S0716-10182015000600007
- Widelski, J. et al. (2022). Pathogens, 11, 191. DOI 10.3390/pathogens11020191
- Governa, P. et al. (2023). J Enzyme Inhib Med Chem, 38, 2183810. DOI 10.1080/14756366.2023.2183810
- Santiago et al. (2022). Molecules, 27, 7310. PMC9658018
- Romero, M. et al. (2019). Rev Bras Farmacogn, 29, 325–332. PDF
Guías y tratamiento convencional
- Malfertheiner, P. et al. Maastricht VI/Florence consensus (2022). Gut, 71, 1724. gut.bmj.com
- ACG Clinical Guideline: Treatment of Helicobacter pylori Infection (2024). PubMed 39626064
- Toronto Consensus (2016). Gastroenterology. gastrojournal.org · Guía china (2022): PMC10106216 · Consenso brasileño (2026): PMC13460752 · Delphi latinoamericano (2014): WJG
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- González-Hormazábal, P. et al. (2021). Arch Med Res. PMC8520490
- Ford, A.C. et al. (2022). Gut, 71, 1967 (resumen). gut.bmj.com · Bosman et al. (2022) sobre respuesta a placebo: PMC10078497
- Efecto de los inhibidores de ácido sobre el examen de aliento: University of the West of Scotland
- IARC (2014): comunicado de prensa · Seroprevalencia en Chile (ENIGMA): PMC7478833
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